Abrió la persiana con violencia. Era una persiana vieja y dura de abrir, pero no había necesidad de usar tanta fuerza. La luz y el vapor del día invadieron el comedor, donde estaba la hermana viendo la tele. Entró con el chiquito dormido en los brazos. Lo dejó en la cama de su abuela. La hermana seguía viendo la tele. El chiquito empezó a llorar justo cuando ella se iba. La hermana miró hacia la ventana. La abuela del chiquito dijo: -¡Ay, dios, esta chica!
Y la persiana se cerró sola, con una leve brisa que corría. Una brisa caliente.
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4 comentarios:
buenas moraki!.
me gustó.
saludos!
Me gusto esto, la descripcion de este momento
saludos! :)
Bien minimalista ese momento.
Jaja, me hizo acordar a mi abuela, siempre dice "esta chica" o "chinita" cuando reniega de alguna.
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