lunes 12 de noviembre de 2007

¿ Qué...dios es un dj?


Había soñado con Sabrina, pero Sabrina no podía caminar. Y así fue como surgió este disco eterno donde no hay dios. Los pelos se me pusieron de punta cuando noté que no podía levantarse, se arrastraba...y después ya estaba abrazando a un hombre que en otro tiempo había sido mujer. Cosas de pareja, sí, ahora tenía una pareja que no era Sabrina la que no podía caminar.
Antes ella no quería abrazarme, ahora, todo era puro beso y abrazo...y así y todo, en este recinto, bailando la música de dios sin dios.
¡Qué bien solía cantar el padre de mi novia! Entonaba cada estrofa...mejor que Sinatra, mejor que Roy Orbison. Yo solía escucharlo con ahínco, aunque Sabrina y Juan lloraban a moco tendido; tal vez por eso Juan esté muerto y Sabrina no pueda caminar.
El último molar se me cayó a pedazos, lo masticaba como si fuera un hueso blando, arenoso. No sabía bien qué hacer, daba vueltas alrededor de mí mismo. Otra vez volvía a comportarme de esa manera tan exraña y me preguntaba, si él lo entendería, si sería capaz de aceptarlo.
Hacía un frío tremendo, en el cielo límpido las estrellas parecían flamantes glaciares de brillante esperma, que no me transmitían nada, sólo el acuciante murmullo de la soledad que clamaba por una parte de mí.
Ya estaba a punto de arrancarme todas las muelas cuando el padre de mi novia notó y remarcó con voz atronante, que no me venía porque él me había dejado embarazado a propósito, para que yo no lo dejara nunca. Traté de explicarle que yo no podía tener hijos, que hacía ya mucho tiempo que mi mujer había abandonado mi cuerpo, dejándome estéril. Pero él insistía en que mi única mujer era él.
Finalmente me tragué todas y cada una de mis muelas y salí corriendo, luego me arrodillé sobre las faldas de Sabrina implorándole que me diera de beber el nepento de su alma para que me viniera.
De esta manera, comencé a gritar por todo el patio: ¡que me venga, que me venga! Como si fuera un ritual, y mientras gritaba y saltaba alrededor de Sabrina, la sin piernas ya, contemplaba al rojo marte y a la lechosa luna, suplicando por una cópula entre ambos que me diera la bendición de la menstruación.
Sangré hasta que en el culo me salieron almorranas y en la punta de la pija una flor, que fue lo más hermoso que pude dar a luz en menos de 24hs. Mi padre y mi novio y mi mujer o la madre de ella, estaban tan dichosos, que se les ocurrió dar un banquete como celebración de tan extravagante acontecimiento. La mesa era enorme, tenía cuadras de comida y vino. Todos querían alimentarme y darme de beber, estaban locos de contento. Me servían y llevaban de la mano de aquí para allà, había millones de invitados, yo conocía sólo unos cuantos. Recuerdo que en un momento, me sentí tan hinchado, que caí dormido sobre unos espárragos con crema y me sumí en un dulce sueño.

5 comentarios:

Dana Dolce dijo...

que vos digas pija no es igual a que Palomares diga pija, o que Rosa diga pija. Menta, te falta un poco de trayectoria jajaja.

Anónimo dijo...

almorranas !!!!!!

gentenoasexuada dijo...

mmm.. estrellas q parecen esperama mmm sabor!!!, taria bueno que sean nuves.. asi llueve y todos acabamos al mismo tiempo.

moraki mun dijo...

dana: creo que ya habia empezado con algo mas que pija en otro relato que ud bien conoce y anteriormente en este blog dije PINGO, no es eso algo ya? y nahora le digo cuanto podria romperle el orto a pingazos si quisiera, jajaja, o pudiera...

RETORYO dijo...

Mori: Dejá los hongos. Producen este tipo de viajes. Pasate a las drogas livianas. Esas tienen ticket de ida y vuelta, aunque está loco este post!!! WOW!