jueves 18 de septiembre de 2008

Duración(2 parte)

Estaba trabajando, pensando en si...él a veces no tenía ganas; el día anterior por ejemplo, y ella sí, un montón, así que cuando llegó a su casa se hizo la paja.
Había empezado a llover cuando se dio cuenta de la hora: tenía que llamar a Patricio, para decirle que salía en un rato, pero que antes pasaría por su casa para cambiarse. Cuando llegó a su casa, entró directamente al baño, se cambió lo más rápido que pudo y salió, dispuesta, decidida, linda. En ese momento empezó a llover con más fuerza, pero eso a Laura poco importaba, apenas estaba a una cuadra y ya se había empapado. Se quedó parada unos instantes en la esquina, debajo de un minúsculo techo que no la cubría casi en absoluto, intentaba llamar un taxi cuando estalló un fuerte trueno y un rayo caía sobre ella. Tirada en el piso, el agua corría a su lado.

lunes 9 de junio de 2008

Duración (parte 1)

Patricio se preguntaba si durarían más de dos mundiales juntos, si aún la querría cuando tuviera el culo plano como un sofá. Se rascaba la cabeza y hablaba solo. Tomaba el café casi helado y se quejaba de haberlo dejado enfriar tanto. Pensaba en lo desilusionante que había sido enterarse que Roy Orbison estaba muerto. Mientras leía el diario se hacía masajes en el cuello, contracturado. Cuánta tensión, pensó. Se levantó y miró hacia afuera para ver cómo estaba el día. En la bacha de la cocina había una pila de platos que tenía que lavar. Sin demasiadas ganas se puso a hacerlo. Miró otra vez hacia afuera, era un día más. Escuchó un ruido extraño, que comenzó a molestarle cuando ya secaba los platos. Se distrajo y se le cayó un plato, reventando en el suelo. Seguía escuchando el ruido molesto. Se agachó a juntar los pedazos del plato. Estaba culo arriba levantándolos cuando descucbrió de donde venía el ruido: era un cascarudo, chiquito, marrón, dado vuelta, moviendo las patas con desesperación. Patrcio se paró, con la mano llena de astillas, el cascarudo hizo de nuevo el ruido y lo pisó. Tiró los pedazos del plato en el basurero.

lunes 19 de mayo de 2008

Veo a este Tipo

Veo a este tipo tirado en la vereda, durmiendo, con medio culo para afuera. Las manos entremedio de las piernas y una caja de vino a la altura de su cabeza.
Una cuadra después, unos chicos se suben a un árbol para bajar un gato, atrapado en una rama, en lo alto. Cuando logran bajarlo, el gato sale corriendo y se pierde en un descampado.
Los chicos se ríen, siguen caminando.

domingo 13 de abril de 2008

Los chicos del block

Chorizos humeantes volando. 69 canciones de amor sonando. Pericles baila y toca la guitarra invisible, huele ansioso los humeantes chorizos voladores, se prepara para incarles el diente. Mastica el aire y se acuerda que la chica de al lado le dijo que lo quería, pero que a él ya no le importaba. Era domingo y tenía cosas más importantes que hacer, como ocuparse de la parrilla y después dormir una gran siesta. Comer chocolates, ver peliculas, mirar cómo llovía.

Querubín se paseaba en calzoncillos por el pasillo camino a la cocina. Se frotaba las manos bajo las axilas. Primeros días de frío del año. Abría la heladera y sacaba una botella de agua helada y tragaba sin parar. Prendía la tele y cambiaba de canal, se fijaba si había algo para comer.

Luces de colores saturados, pero colores brillantes. Arco iris. Eso es lo que ve Manuela a pesar de que llueva y haga frío. Tiene puesto un buzo de lana sin nada debajo y se huele los dedos y el pelo y cierra los ojos fascinada. Se levanta y estira los brazos, bosteza, sueña, todavía. Tiene medias blancas. En el jardín, ve caer las gotas de las hojas de las plantas. Toca una y se la lleva a la boca. El sabor le agrada. Sale corriendo y vuelve a la cama.

Afuera, todo sigue su curso: los autos, las radios, las reuniones, los almacenes...

sábado 29 de marzo de 2008

Persiana

Abrió la persiana con violencia. Era una persiana vieja y dura de abrir, pero no había necesidad de usar tanta fuerza. La luz y el vapor del día invadieron el comedor, donde estaba la hermana viendo la tele. Entró con el chiquito dormido en los brazos. Lo dejó en la cama de su abuela. La hermana seguía viendo la tele. El chiquito empezó a llorar justo cuando ella se iba. La hermana miró hacia la ventana. La abuela del chiquito dijo: -¡Ay, dios, esta chica!
Y la persiana se cerró sola, con una leve brisa que corría. Una brisa caliente.

domingo 16 de marzo de 2008

Roto

Espejo. Radiograbador.
Suena una vieja canción de un parlante que cuelga de una planta.
Un ventilador, lento, sonoro.
Una sola persona sentada, desordenada, mira por la ventana. Traga.
Lugares como objetos, objetos que arrastran lugares.
Cocina. Celular. Reproductor de mp3.

viernes 7 de marzo de 2008

La Comunidad del Kiosquito

Estaban todos muy alterados, eran chiquititos, casi no se los podía ver, había que mirarlos muy de cerca. Saltaban y hacían estragos. En una mesa había tragos rojos en vasos de plástico. Parecía que hacia el fondo, detrás de un frondoso jardín de ciruelas, algunos jugaban a vomitar; por supuesto, el ganador era el que más fuerte vomitaba. Transpiraban un montón y la panza se les hinchaba con cada suspiro. Estaban todos medio enamorados, para ellos no había diferencias.
Se juntan cada día a la salida de la oficina, en un kiosquito(porque todo es diminuto e insignificante para ellos), que está cerca de una avenida, ahí, cada uno canta una canción diferente al mismo tiempo, pegan alaridos y no se toleran. A veces terminan a las piñas, cosa que los enloquece, prefieren la acción, el cuerpo a cuerpo a cualquier otro tipo de perversión. Luego de que la sangre corre, limpian el kiosquito con un haragan que compraron en Sprayette, un haragan que es al mismo tiempo esponja.
Por ser tan unidos, les cuesta horrores separarse y no se pueden ni tirar un pedo el uno sin el otro, lloran y patalean a la hora de volver a casa(algún día viviran todos juntos, lo saben). Algunos viven cerca y se retiran juntos; es muy gracioso verlos, tan despeinados y de la mano después de casi haberse asesinado.
Todos son felices y blandos(emocionales, prefieren llamarse)a su manera; personalmente, a veces, preferiría no tener trato con ellos, pero por otro lado, la sola idea de su desaparición me aterra, porque en el fondo, les tengo aprecio.

martes 26 de febrero de 2008

Variación Extraña sobre un poema de Daniel Durand, "Vieja del Agua"

Carlos se come una uña
despés de años de sólo haberse comido los cueritos.
Se arranca una cana blanca,
brillante,
que se descubrió hace un par de semanas
y piensa, con tanta lluvia,
cómo sería vivir definitivamente
debajo del agua,
con antiparras
y patas de rana.

miércoles 20 de febrero de 2008

Itinerario de un Día Desbaratado

1- Profesor llega tarde. Media hora.
2- Colectivo se demora. Más de 15 minutos.
3- Llego a casa. Como.
4- Llego al trabajo. Puntual.
5- Todo bien. Mucho calor nada más.
6- Ganas de hacer la pis. Empieza a llover torrencialmente.
7- No puedo salir. Nadie viene a reemplazarme. No tengo llave. Son más de las 8, salía a las 8.
8- Hago pis en el balde donde cae el agua del aire acondicionado, encerrado en la cabina de teléfono.
9- Llegan a reemplazarme. Me voy, una hora más tarde de lo que tenía planeado.
10- Llueve cada vez más fuerte. Llego a la parada. No tiene refugio.
11- Estoy empapado. Pasan dos colectivos llenos. Hay un montón de gente esperando.
12- El tercero, para. Va muy lleno, la humedad es insoportable.
13- Llego a casa. La luz está cortada.
14- Prendo una vela. Me cambio. Hablo por teléfono.
15- Vuelve la luz. Cuelgo. Iba a estudiar, pero ya son las once.
16- Me hago un café y un sanguche. Me siento. Veo la tele. No hago nada, sólo tiempo para irme a dormir.
17- Me levanto en medio de la oscuridad. Tuve dos pesadillas horribles. Prendo la luz y me acuesto de nuevo.
18- A la mañana me he olvidado por completo de las pesadillas. Llego al trabajo, me entero por mail que mi ex-novia se ha casado.

sábado 16 de febrero de 2008

No me Importa

¿Y si me dejo crecer el bigote?
¿Y si me hundo en una nube de pedo?
¿Y si me pongo Nivea con perlas, para tener las axilas más lindas?
¿Y si veo la novela y me tomo un café?
¿Y si me conecto a internet y me cambio el nik?
¿Y si le mando un sms a mi amiga de Buenos Aires?
¿y si mejor me hago una paja y me voy a dormir?

sábado 9 de febrero de 2008

La Señora Gorda Solitaria


La señora gorda solitaria que atiende el almacén del frente, en pleno barrio norte de la urbe tucumana, descubrió ayer que le gustaba la vecina de al lado. Golosa, como todas las viejas de la cuadra, Leonor(la vecina de al lado),fue, una calurosa siesta de febrero, a comprar un chocolate.
-Hola -dijo Leonor.
-Hola -dijo la señora gorda solitaria. -¿Qué andás buscando? -Preguntó.
-Un...chocolate -dijo Leonor, mientras revolvía el mostrador de los chocolates.
-Buscá tranquila -dijo la señora gorda solitaria y los ojos le brillaron como a una loba.
-Mmm, un alfajor -murmuró Leonor y dirigió su vista experta hacia los alfajores.
-¿Te ayudo? -dijo la señora gorda solitaria, acercándose despacito a su presa.
-¡Torta! -dijo Leonor.
-¿Qué? -dijo la señora gorda solitaria, asustada.
-Torta, este es el alfajor que buscaba -dijo Leonor, agitando un Terrabusi torta en la cara de la señora gorda solitaria.
-Ah, eso -dijo la señora gorda solitaria.
-¿Tenés cambio de veinte? -Preguntó Leonor con absoluta frialdad.
-Sí -contestó la señora gorda solitaria, con la cabeza gacha.
-Gracias -dijo Leonor, abriendo el alfajor.
-Gracias a vos -dijo la señora gorda solitaria con la cabeza gacha aún.
Leonor abrió la puerta y salió, una fuerte corriente de aire caliente invadió el almacén y la señora gorda solitaria se quedó sentada, con la mirada perdida y las manos sobre las rodillas.

martes 5 de febrero de 2008

Nunca me voy a sentir en el estado de Animo óptimo, como para declararte mi Amor

¿Lo tenés todo listo? No, por supuesto que no.
Bueno, yo me voy. Andate. Perdete.
Pará, dame un minuto. ¿A vos...te asusta?
¿Qué? ¿Hacer esto? No sé, a mí todo me da miedo. No puedo distinguir una cosa de la otra.
Ah, pero qué floja. Pajera, diría yo.
¿Pero...querés? Sí, me encantaría, pero no voy hacer demasiado al respecto.
Andá cagar.
(Cuando calienta el sol...aquí en la playa)
Sos una marica. Puede ser.

martes 15 de enero de 2008

Oración


Le dolían los pies de tanto andar descalza bajo la lluvia. Se le habían hecho ampollas por la humedad. El calor la hacía pensar demasiado. Bastaba sólo con respirarle cerca para que se pusiera de mal humor, depués se ponía sentimental y así...
Sacó un martillo y un clavo también. Hizo una línea.
Así no se puede escribir, se lo dijeron una vez.
Su rezo: -No pensar más en las cosas que me hacen mal, no pensar más en las cosas que me hacen mal...

miércoles 9 de enero de 2008

Al Cuidado de Quien 2

31 de diciembre del 2007. 12 del mediodía. Está nublado. Hay resolana. Ha llovido. No hace tanto calor. Se levanta y atiende el teléfono que está sonando hace rato. Es Felipe, su mejor amigo: -¿Dónde vas a pasar año nuevo? -le dice Felipe.
-No sé, creo que en la casa de mi hermana -le contesta él.
-Bueno, nos vemos después entonces. ¿Conseguiste la pepa? -Se acuerda Felipe de preguntar.
-No, si vos podés, llamá más tarde. Yo trabajo ahora y salgo tarde, así que no voy a poder hacer ninguna.
-Bueno, dale.
-Dale, nos vemos.
Cuelga y va al baño. Se lava la cara pero no los dientes. Pone agua para el café. Suena otra vez el teléfono. Es su tía, invitándolo a pasar año nuevo con ella y su familia. El le dice que gracias,pero que va a pasar con su hermana.
El agua ya ha hervido. Prepara el café. Apenas va por la mitad de la taza, cuando le dan ganas de cagar. El café siempre le da ganas de cagar. Termina el café y se mete al baño. Le hace calor y se saca la remera para no transpirar. Mira los azulejos. Encuentra formas extrañas en los dibujos. Cierra los ojos. La tele está prendida. Un ranking con música de los '80 suena en VH1. Sale del baño. Son las 12 y 30. Se tiene que ir. Se cambia tan rápido como puede. Antes de salir le pone agua y comida al perro. Lo saluda. Cierra la puerta. El perro llora y ladra desconsoladamente.

jueves 3 de enero de 2008

Sin Anestesia


Vivíamos en una casa llena de cosas. Comprábamos sin parar todos los eléctrodomésticos que encontrábamos en los catálogos de Red Megatone, Frávega, Garbarino, etc. Esperábamos ansiosos que nos tiraran uno por debajo de la puerta, después nos encerrábamos horas en el baño a leerlos y mirarlos una y otra vez. Nos fascinaba comparar los precios y saber cúal iba a ser nuestra próxima adquisición. Lo último en tecnología para el hogar siempre era nuestro objetivo. Pero todo se enrareció cuando Robotina, la empleada ejemplar, llegó a nuestro hogar. Ella le cocinaba y le lavaba la ropa, era flaca, esbelta y fría como el metal del que estaba hecha. Era perfecta, no hablaba más que lo necesario y podía procesar toda la información de los catálogos mucho más rápido que yo. Ya no me quería, pero cuando me di cuenta era demasiado tarde. Volvía a nuestro hogar un día como hoy, húmedo y gris, el hogar que tanto habíamos soñado, o al menos eso creía cuando veía que se le llenaban de lágrimas los ojos con cada nuevo artefacto, y me quedé estupefacta al descubrir que el departamento estaba vacío. Lo llamé a su celular y nadie contestaba, busqué a Robotina en su caja y tampoco pude encontrarla, hasta que sobre la mesa vi un papel con la siguiente nota: no sé qué decir, salvo que quiero estar solo. Fuiste muy importante para mí Doris, pero ahora sólo quiero estar con las cosas que compramos, es lo único que queda de nosotros. Te dejo el split y el plasma. Manuel.
Hice un bollito el papel y lo tiré al piso, prendí el aire y el plasma. Me senté en el piso y me quedé mirando Discovery Channel durante horas.

miércoles 26 de diciembre de 2007

Nosotras


-¿Te gusta Neneh Cherry?-me preguntó, mientras escuchábamos una canción de Pulp, en la que canta Neneh.
-No, bah, no sé...más o menos.
-¡No puedo creer que no te guste Seven Seconds!
-Sí, me gusta, pero...no me enloquece. -Contesté un poco condescendiente, y me encajó un beso.
-No, pará, todo el mundo nos está viendo.
-Y,¿qué importa todo el mundo?- me dijo. Me arrepentí y traté de besarla, pero por supuesto ya no quería. Me dijo: -No, ahora me duele el aro. -El aro que se acababa de poner en la lengua. Se levantó y me agarró de la mano, me llevó al tren fantasma que había en la parte de atrás del pub. Era halloween. Cuando salimos del tren bailamos un rato, yo apenas me movía, ella me abrazaba, yo estaba quieta como un poste. Un chico la saludó y se pusieron a conversar. Me presentó como su novia.
-Ah, mirá vos -dijo él-yo creía que eran hermanas. Tienen los mismos canguritos y son parecidas. -Se reía. No era la primera vez que nos lo decían, de todas maneras. Yo estaba muda, no podía pronunciar una palabra. Me alejé de ellos. Caí sentada en un sillón inmenso, después vino ella y se sentó encima mío. Nos miramos largamente: -¿Qué te pasa?- me preguntó.
-Nada- le dije.
-Lamentablemente conozco a un montón de chicos- me dijo.
-¿Si? ¡Qué bueno! Y, ¿todos son así de...adorables?-me reí.
-Sos increíble-me dijo y se levantó. -¿Me traés un vaso de agua?- le pregunté sin obtener respuesta alguna. Fue a la barra y se quedó conversando con el barman y tomando tequila gratis. Yo me quedé sentada, esperando que me trajera el vaso de agua.

domingo 23 de diciembre de 2007

Yo Quería Ser Surfista

Yo quería ser surfista e irme a NY. Filmar películas de acción.
Me compré una remera Hang Loose, que tenía en la espalda un dibujo de la estatua de la libertad, con una tabla de surf en la mano. En la base, un pedazo de cinta de película cruzaba la estatua. Debajo tenía escrito: In surf we trust.

lunes 17 de diciembre de 2007

Pollo Fatal


Llegó a su casa, dejó la bolsa con el pollo encima de la mesada de la cocina. Fue al dormitorio y se sacó los zapatos, pero se dejó el vestido con el que había salido de compras. En la mesa había una nota que decía: vuelvo a comer, te amo. Claudio.
Se puso el delantal de cocina y puso el pollo congelado bajo el agua. El día estaba caluroso, el sol entraba despiadadamente por la ventana de la cocina. Sacó el pollo del agua y lo puso sobre una tabla, agarró el cuchillo de cortar la carne y empezó a desmenuzarlo. Cortó las alas y las patas, dejó el cuchillo sobre la mesa, se limpió las manos en el delantal y fue a poner la radio. Volvió y agarró nuevamente el cuchillo, esta vez iba a cortar en el medio, calculó y metió la cuchillada. Lo abrió un poco, pero no del todo. Se ayudó con la otra mano, levantó el cuchillo y cortó con fuerza. Sintió un dolor punzante en la mano. Con el cuchillo en la otra, levantó la mano dolorida y la miró, un hilo rojo de sangre le chorreó por el brazo. Se la acercó un poco más a los ojos y vió que se había rebanado el dedo gordo. La vista se le nubló, se sintió muy mareada, no pudo sostenerse y cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra la silla que estaba detrás suyo. El cuchillo hizo un ruido horrible cuando cayó.

martes 11 de diciembre de 2007

Alborada

-Estoy dormido, completamente dormido- hace días que murmura lo mismo.
Está en un bar, mira por la ventana, las manos le tiemblan. Intenta agarrar el vaso que está a su lado, se le resbala, cae y se rompe. La mesera se acerca a preguntarle si se siente bien, le dice que sí, que disculpe.
Mira a través del vidrio una vez más, paga y se vá.
La mañana resplandece afuera, camina por la plaza, un montón de palomas salen volando asustadas a su paso. Hace frío, lleva el cuello del tapado levantado, las manos en los bolsillos. Se acuerda de una de las suites para cello de Bach. Hace días que no se decide a nada en especial.

sábado 8 de diciembre de 2007

Deportista 2

No puedo respirar, sigo corriendo tras la pelota, tengo la vista fija en ella. Corro sin cesar, empujándola apenas con la cara interna del pie derecho. El viento me pega fuerte en la cara. Necesito tomar agua todo el tiempo, siempre estoy muerto de sed.
El arco está muy lejos, parece que nunca voy a llegar; después tengo que volver y dar una vuelta más. Mi camino es recto, un enorme campo verde con un arco en el fondo.
A veces me canso y paro, practico tiros desde lejos. Me hidrato, miro el enorme campo y vuelvo a correr tras la pelota.
No puedo quejarme, entreno para llegar lejos. Quiero jugar en primera, en un equipo grande, ganar mucha plata y retirarme a los 30. Entonces corro, corro...miro el arco, me freno, apunto y gol. Festejo, con los brazos arriba, en silencio.

sábado 1 de diciembre de 2007

Cuando se nos murieron los niños

Cuando se nos murieron los niños cayeron dos gotas. Pasaron años jugando afuera, en el jardín. Tuvieron cuatro mascotas: un pajarito herido que se escapó cuando se curó; un sapo en una caja de zapatos con tierra, que murió cuando Gregorio, sin querer, lo pisó. Un hamster que afiló sus dientes en una pecera y luego se tiró por un balcón. Después Angélica trajo un día una tortuga, que se comía las flores de su madre. Cuando ésta la descubrió, le prohibió permanecer en el jardín y la tortuga se encerró para siempre en su caparazón.
A Gregorio le gustaba jugar con fuego, a Angélica con plastilina. Casi ni se hablaban cuando estaban juntos. Gregorio quemaba papeles y ramitas, Angélica armaba casas y hombrecitos. Gregorio sabía que todo era combustible y Angélica que todo se podía armar y romper.
Un día, se acercaron demasiado, se miraron y estuvieron a punto de decirse algo...Angélica salió corriendo y las piernas le crecieron, Gregorio se quedó sentado y frunció el ceño. Con un cuchillo en la mano, Angélica se sintió a salvo. El enfrentamiento duró un instante: Angélica cortó por todos lados a Gregorio que, con pólvora y fósforos, armó un incendio al que arrojó a Angélica.
Con lo que le quedaba de cuerpo, Gregorio se acercó al fuego: el olor a grasa le producía una extraña fascinación. Se quedó al lado del fuego, tirado, se miró el cuerpo mutilado, cerró los ojos, quieto. Las alimañas, lo dejaron todo limpio.

lunes 26 de noviembre de 2007

Polleras


Estoy esperando y tengo miedo. Le dije a las nueve y ya son las diez y media. Debe estar con la otra.
Nosotros no tenemos nada, pero me molesta. Yo la quiero sólo para mí, en una cajita de cristal. Un adorno de mesa de luz, algo que debe estar ahí en cualquier circunstancia. Finjo indiferencia, me miro los dedos, leo. Para colmo tienen que venir las dos. Deben andar paseando, mirando vidrieras en el centro.

-¡Pobre criatura!- dijo en voz alta. Prefirió no pensar en lo que acababa de ver: ahí estaban las dos; las vió desde la ventana. Volvió a la habitación, escuchó el ruido de la llave en la puerta de abajo. Escuchó el sonido de sus zapatos en cada escalón que pisaba, su respiración agitada. Hasta escuchaba su alegría infantil por haber estado con la otra. Se paró detrás de la puerta, apagó la luz. Ella abrió la puerta y dijo: -¿Ale?- y antes de que prendiera la luz, Ale le rompió una botella en la cabeza.

miércoles 21 de noviembre de 2007

Remake


-Che, ¿qué sabés del Mocho?- cansada de contestarle siempre lo mismo, le dice: -creo que fue secuestrado por los Yakuza, esos de la mafia japonesa.- Le corta el teléfono, enojada. A los 20 minutos la llama de nuevo para pedirle disculpas, le dice que todo bien, salvo que ha empezado a picarle una parte de la pierna con desesperación.
-Pero...¿qué es, qué es?
-No sé, algo que me camina.
-Y, fijate.
-Eso pretendo, pero tengo el teléfono en la mano.- Acto seguido, se desprende el pantalón (con el teléfono en la mano aún), se lo baja y no encuentra nada.
-No tengo nada- le dice- ahora lo siento en la cabeza.
-Pero, ¿qué te hace?
-Nada, me pica y me camina. Es insoportable.- Y empieza a darse chirlos en la cabeza. Grita. -Ahora me pica todo el cuerpo.- Se sacude y salta. Suelta el teléfono.
-¿Paula, estás bien?- Paula está sacándose toda la ropa y tirándose de los pelos.
-¿Paula, ya dejó de picarte ese bicho?- dice la voz en el teléfono.
Paula siente algo pegajoso en el pie, se mira y tiene una especie de flujo blancuzco colgando. En ese momento, una hormiga gigante vestida de señor con sombrero, pasa a su lado corriendo y se mete en el teléfono.
-¿Paula, qué está pasando?- se escucha la voz, angustiada, en el teléfono.-¿Estos son los Yakuza?
Paula se levanta desnuda y cuelga el teléfono. Ha esparcido el flujo por todo su cuerpo y ya no le pica nada. Tiene los ojos desorbitados y dice: -el Mocho no está y yo soy David Lynch.

lunes 19 de noviembre de 2007

Trabajo


Fue felíz mientras estuvo emborrachándose, luego buscó un trabajo y lo encontró.
Trabajaba 12hs por día y a nadie le importaba si vivía o moría.
No podía conciliar el sueño, dormía mal, se levantaba cansado.
Un día, ya en la oficina, apoyó la cabeza sobre el monitor de la computadora y se quedó dormido: la boca abierta, negra las ojeras sobre la piel grisácea, recién afeitada la cara.
Su jefe entró, le pegó un grito y sobresaltado dijo: -¿Ah?
-¡Estaba roncando, Díaz! -le dijo el jefe.
A patadas en el culo lo sacó de la oficina, le dijo: -¡Está despedido!
Fue al bar más cercano, a tratar de ser felíz nuevamente, pero no lo logró.
Se sentía raro, como si nada hubiera pasado.
Tambaleándose, de vuelta a su casa, miró hacia arriba y dijo:
-Sólo dios sabe cuan miserable soy ahora.

Variación sobre Heaven Knows I'm Miserable Now de The Smiths.-

miércoles 14 de noviembre de 2007

Las Nubes Viven en la Cabeza


A las 6 de la tarde escuchó el primer trueno, mientras tomaba el té. A las 6 y 15, se acercó a la ventana de la cocina y vió el destello de un relámpago, seguido por un segundo trueno. A las 6 y 20, luego de lavar la taza, escuchó caer las primeras gotas. A las 6 y 30, mientras se preparaba para salir, escuchó un tercer trueno; esta vez, mucho más fuerte que los dos anteriores y no pudo evitar el sobresalto. Salió al patio a las 6 y 32 y ya llovía a cántaros. Miró hacia arriba, una nube oscura e inmensa, se movía sobre su cabeza. A las 6 y 40, agarró el paraguas y salió afuera: miró hacia la esquina, miró hacia la vereda de enfrente y, por último, miró hacia la casa de al lado. Sus ojos se abrieron con sorpresa, cuando notó que todos los lugares hacia los cuales había mirado, estaban completamente secos. Con el paraguas en mano se cruzó de vereda y miró hacia su casa; bajó el paraguas, desorientado, y vió cómo sobre su casa llovía torrencialmente. Fue hasta la esquina, miró otra vez hacia arriba y observó con atención cómo la nube oscura e inmensa, que se había posado sobre su casa, ahora se movía hacia donde él estaba parado, con el paraguas en la mano, indefenso y atontado.

lunes 12 de noviembre de 2007

¿ Qué...dios es un dj?


Había soñado con Sabrina, pero Sabrina no podía caminar. Y así fue como surgió este disco eterno donde no hay dios. Los pelos se me pusieron de punta cuando noté que no podía levantarse, se arrastraba...y después ya estaba abrazando a un hombre que en otro tiempo había sido mujer. Cosas de pareja, sí, ahora tenía una pareja que no era Sabrina la que no podía caminar.
Antes ella no quería abrazarme, ahora, todo era puro beso y abrazo...y así y todo, en este recinto, bailando la música de dios sin dios.
¡Qué bien solía cantar el padre de mi novia! Entonaba cada estrofa...mejor que Sinatra, mejor que Roy Orbison. Yo solía escucharlo con ahínco, aunque Sabrina y Juan lloraban a moco tendido; tal vez por eso Juan esté muerto y Sabrina no pueda caminar.
El último molar se me cayó a pedazos, lo masticaba como si fuera un hueso blando, arenoso. No sabía bien qué hacer, daba vueltas alrededor de mí mismo. Otra vez volvía a comportarme de esa manera tan exraña y me preguntaba, si él lo entendería, si sería capaz de aceptarlo.
Hacía un frío tremendo, en el cielo límpido las estrellas parecían flamantes glaciares de brillante esperma, que no me transmitían nada, sólo el acuciante murmullo de la soledad que clamaba por una parte de mí.
Ya estaba a punto de arrancarme todas las muelas cuando el padre de mi novia notó y remarcó con voz atronante, que no me venía porque él me había dejado embarazado a propósito, para que yo no lo dejara nunca. Traté de explicarle que yo no podía tener hijos, que hacía ya mucho tiempo que mi mujer había abandonado mi cuerpo, dejándome estéril. Pero él insistía en que mi única mujer era él.
Finalmente me tragué todas y cada una de mis muelas y salí corriendo, luego me arrodillé sobre las faldas de Sabrina implorándole que me diera de beber el nepento de su alma para que me viniera.
De esta manera, comencé a gritar por todo el patio: ¡que me venga, que me venga! Como si fuera un ritual, y mientras gritaba y saltaba alrededor de Sabrina, la sin piernas ya, contemplaba al rojo marte y a la lechosa luna, suplicando por una cópula entre ambos que me diera la bendición de la menstruación.
Sangré hasta que en el culo me salieron almorranas y en la punta de la pija una flor, que fue lo más hermoso que pude dar a luz en menos de 24hs. Mi padre y mi novio y mi mujer o la madre de ella, estaban tan dichosos, que se les ocurrió dar un banquete como celebración de tan extravagante acontecimiento. La mesa era enorme, tenía cuadras de comida y vino. Todos querían alimentarme y darme de beber, estaban locos de contento. Me servían y llevaban de la mano de aquí para allà, había millones de invitados, yo conocía sólo unos cuantos. Recuerdo que en un momento, me sentí tan hinchado, que caí dormido sobre unos espárragos con crema y me sumí en un dulce sueño.

viernes 9 de noviembre de 2007

Deportista


Despierta al mediodía, no ha tenido una buena noche; pero se levanta y hace flexiones de brazo, colgado de una barra que ha puesto en el patio, de pared a pared; hasta quedar muy cansado.
El día anterior, estaba sentado en un bar, tomando un whisky. Cuando llegó al tercero, tomó el vaso, ahí nomás, sobre la mesa y lo apretó hasta romperlo. Nadie entendía lo que había pasado. La mano le sangraba y todo el cuerpo le temblaba.
Se despierta con la mano vendada, temprano ésta vez. No quiere dar vueltas en la cama, así que se levanta y sale a correr. Corre durante tres horas seguidas, ya no siente las piernas. Está empapado, pero desearía transpirar aún más.
Cuando regresa, come seis bananas y toma un litro de leche descremada. Se tira en la cama con la ropa mojada. Tiene los brazos abiertos y mira el techo. Ahora abre los brazos y separa las piernas. Respira brevemente.
Se levanta, se desviste y se mira al espejo. Está encantado con los músculos de su cuerpo. Pasa horas frente al espejo antes de ir a bañarse, aunque preferiría no hacerlo. Hace algunos ejercicios de tai-chi y después se queda sentado en el piso, mirándose el pingo.

lunes 5 de noviembre de 2007

Al Cuidado de Quién

Particularmente hubiera preferido agarrarlo y aplastarlo como un bicho imundo, con sólo cerrar el puño. Pero no es tan gigante ni tan poco impresionable.
Vuelve a su casa, riega las plantas, les quita las hojas feas y las pone al sol. El está en la casa, pero acaba de notarlo. Ha hecho un ruido horrible con la silla, la ha arrastrado hacia algún lugar y no ha dejado de moverse.
Una cortadora de césped suena al lado. El aire fresco de afuera le pega de repente en la cara, cierra los ojos y huele. El sigue haciendo ruido con la silla, respira con dificultad.
Preferiría volarle los sesos, estamparle un sartén en la cabeza. El perro gime y le rasca la pierna, quiere salir.

viernes 2 de noviembre de 2007

no sé qué pasó

Bueno, esta entrada es simplemente para que comenten sobre los dos textos anteriores, que por alguna misteriosa razón de configuraciones no mostraba la opción de comentar. Perdón y hagan su comentario aquí de Ingesta 2 y Parque, si quieren. Saludos.

Parque


Están sentados en el parque, uno de ellos fuma un cigarro y come un chupetín. El sol está arriba todavía, ha llovido por la mañana y hay mucha humedad. Está lleno de nubes de mosquitos. Otro de ellos sopla, dos hablan y los restantes (dos) escuchan música de un mismo reproductor.
Alguien pasa corriendo por la calle del costado, uno de ellos mira. Pasa un Renault 4, alguien se asombra y comenta: -¡Qué bueno que está ese auto!
-es un Renault 4- dice otro
-¿de qué época es ese auto?
-y...tendrá como 20 años.
Alguien se para y se pone unos anteojos de sol, otro prende un cigarro y pregunta si hay más porro. Otro lee un apunte y contesta: -sí,tomá. Alguien suspira y mira para todos lados, otro canta y otro está en silencio. Unos chicos juegan a la pelota a lo lejos, alguien lo nota y llega el viejo de la bolsa.

martes 30 de octubre de 2007

Ingesta 2


Vodka con sprite y limón. Hielo. Un alfajor, dos paquetes de cigarrillos. Dos bolsas, una blanca, la otra celeste. Bolsitas de plástico, anudadas. Un saque, dos y ya estaban besándose en el baño. Tres no y dos sí en la misma noche, uno de los sí casi fue una violación; demasiado para soportar al otro día...diez pesos de más en el bolsillo y una tarjeta de crédito ajena. Ir al partido de rugby, ser un puma. Revolcarse en el pasto, deslizarse hasta el try. Volar por los aires de un solo tackle y rebotar como un muñeco sobre el piso. Empujar, golpearse. No tiene precio...café con milanesa del día anterior, puré frío, se podría matar a alguien con café y milanesa, pero no con puré, piensa.

sábado 27 de octubre de 2007

Boxeo


Empezamos dándonos golpecitos en los brazos, después piñas. Nos dejábamos negros moretones.
Jugando un día, nos hicimos recontra cagar en el parque: yo le rompí la naríz y ella me partió el labio. Gritábamos de dolor.
Yo ya no podía controlarme, cuando no tenía a quien golpear, le daba a las paredes. Cada vez que golpeaba algo dejaba de sentir el ruido que tenía en la cabeza, así que lo hacía con bastante frecuencia.
No se me ocurrió ir a un gimnasio o comprarme una bolsa. Cuando mi compañera de lucha me abandonó, decidí golpearme a mí mismo. Un día me dí tal cagada, que tuve que llevarme al hospital. Cuando me dieron de alta a los dos días, decidí tirarme por las escaleras y quebrarme una pierna o un brazo o lo que fuere...terminé golpeándome la cabeza y en coma por el resto de mis días.

jueves 25 de octubre de 2007

Ingesta


-El tiempo se sacude en una caja- dijo Mario mirando su reloj- sepa ud. comprender.
-Básico- dijo Sergio, haciendo sonar un raro acorde en la guitarra.-Y no se dirija a mí de ud.
-Pero si vos acabás de hacerlo también- dijo Mario levantándose y sirviéndose una taza de vino caliente que había sobre la mesa.
-Por seguir el hilo nomás, pero ahora lo termino también- dijo Sergio, rasgando con fuerza.
-Dale, tomá, ura- dijo Mario sonriendo, pasándole la taza a Sergio.
-Ponéle hielo por lo menos, esto es un asco- dijo Sergio, frunciendo el ceño.
-Fantástico, sería fantástico que hubiera hielo, pero no hay. Agradecé que tenemos una taza para no tomar de la caja.
-Tetra, tetra brick- dijo Sergio, riendo.

lunes 22 de octubre de 2007

Fuera de Control


Domingo 21 de octubre, me levanto con resaca, tomo una cafiaspirina con gatorade frutas tropicales y salgo a las dos de la tarde. El sol quema, hace calor. No hay nadie en la calle. Paro un taxi, tengo que ir a la casa de mi abuela. Es el día de la madre. Llego y saludo a todos: a mis primos, que están re grandes; a mi abuela, a mi madre, a mis tías, a mis sobrinos. Todos están desparramados alrededor de la mesa. Un ventilador me hace volar el pelo mientras me siento a comer. Mi tía me sirve el pollo con la mano, me sirve ensalada, sfijas. Me ofrece vino con soda, me franelea con las manos olor a pollo. Mis primos hablan de rugby. La mesa está sucia, no puedo ni apoyar los codos. Mi otra tía saca una cerveza de la heladera y me ofrece, le digo que no y me pregunta si anoche tomé mucho. Le digo que sí, que estoy quemada y me rio. También me franelea, me encojo. El grabador está a todo volumen con una cumbia interminable, que suena horrible, como un solo montón de ruidos molestos, de fondo.
Miro a mi alrededor, la casa de mi infancia, esos seres con los que solía tener una relación estrecha y ahora estaban tan lejos...Voy al patio, recorro la casa. Todo está sucio y roto, todos están viejos y tristes. Todo se ha propagado como un germen, la infección del paso del tiempo.
Me encierro en la pieza de mi abuela, hay dos fotos en la mesa de luz: una de ella y una de mi abuelo cuando eran jóvenes. Parecen actores de cine. Lo que quedó atrapado en una época que todavía podían manejar. Me quedo acostada en la cama, boca abajo,con las manos en la cara, mirando la vieja radio de onda corta y un cuadro de mis hermanos mas grandes cuando eran chicos. Me duele la cabeza, tengo sueño. Ya nada de esto me inspira confianza.
¡Felíz día mamá! Algún día te diré o sabrás tantas cosas de mí, pienso con tono enfático y sentimental.

sábado 20 de octubre de 2007

Loca


Me voy hacer un poco la loca, pensó ella en voz alta. Tomó un jarabe, un antibiótico, un cuarto de Rivotril, fumó una tuca y se metió al baño a fumar un cigarro. Mucho silencio, percibió al instante. Había tomado mucho alcohol y mucha merca, hubiera querido seguir de fiesta, pero la fiesta había terminado...todo era así, seguir, pero adonde. No quería hacer ningún ruído, pero el ruído venía de adentro.

Desplomo

Camino como un monje, vacilando. A veces arrastro los pies, a veces doy saltitos. Corro como un niño, doy un pique, haciendo mucha mucha fuerza con los brazos; doy codazos al aire.
Me toco la panza como un camionero, me rasco la espalda y me enredo el pelo sin parar. Doy vueltas en una baldosa, tomo sol y me miro al espejo: invento caras, me presumo todo el tiempo. Me miro las manos, las muevo. Cierro los ojos, tiemblo. Arranco las hojas secas de las plantas, arranco algún que otro pétalo. Me meto el dedo en la naríz, me desperezo y bostezo fuerte, casi gritando. Me rasco los ojos, los abro y los cierro mirando al sol; después los cierro para siempre, pienso. Me quedo parada de cara al sol y me imagino que me dejo caer, me desplomo en el piso duro y frío, sin dolor.